El 14 de octubre de 2025 marca un antes y un después para millones de usuarios: Microsoft pone fin oficialmente al soporte de Windows 10, el sistema operativo lanzado en 2015. Con esta decisión, alrededor de tres millones de ordenadores en España quedarán sin actualizaciones de seguridad, exponiendo tanto a empresas como a usuarios particulares a graves riesgos de ciberseguridad.
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El final del soporte de Windows 10: un riesgo anunciado
Desde hace años, Microsoft había advertido que el soporte técnico y las actualizaciones de seguridad de Windows 10 finalizarían en octubre de 2025. La medida implica que, a partir de ahora, cualquier vulnerabilidad detectada en el sistema permanecerá sin solución. En la práctica, esto significa que millones de equipos se volverán potenciales blancos de ciberataques, malware y robo de datos.
Eusebio Nieva, director técnico de Check Point para España y Portugal, compara la situación con la de un vehículo sin mantenimiento:
“Es como si te quedas sin piezas de repuesto y sigues circulando. El riesgo de avería es evidente”.
Tres millones de ordenadores españoles sin protección
Según fuentes del sector tecnológico, unas tres millones de máquinas en España, principalmente en el ámbito empresarial, seguirán operando con Windows 10 tras el fin del soporte. A nivel global, la cifra es aún más preocupante: más de 650 millones de dispositivos continúan utilizando este sistema operativo.
De acuerdo con Statcounter, el 48,78% de los ordenadores de sobremesa —tanto privados como corporativos— en España siguen utilizando Windows 10. En todo el mundo, datos de Kaspersky confirman que más de la mitad de los usuarios aún no han actualizado a Windows 11. Microsoft, sin embargo, matiza que las grandes corporaciones ya han migrado en su mayoría.
¿Por qué muchos usuarios no actualizan a Windows 11?
Las razones son múltiples. Una de las principales barreras es el requisito técnico: muchos ordenadores fabricados antes de 2017 no cumplen las especificaciones mínimas exigidas por Windows 11, lo que obliga a renovar los equipos y, en muchos casos, adquirir nuevas licencias.
Además, existen preocupaciones sobre la privacidad. Windows 11 requiere una cuenta de Microsoft y una conexión constante a Internet para su configuración, algo que no era necesario con Windows 10. Para muchos usuarios, esta obligación supone un mayor control de sus datos personales.
Las asociaciones de consumidores logran una prórroga
Ante la presión de las organizaciones de consumidores europeas, Microsoft ha accedido a ampliar el soporte de Windows 10 un año más para los usuarios particulares. Sin embargo, esta prórroga no beneficia a las empresas, que deberán asumir el coste de migrar o pagar actualizaciones extendidas, cuyo precio aumenta progresivamente cada año.
Expertos del sector coinciden en que esta extensión de soporte empresarial no es viable a largo plazo:
“Es una opción cara que solo retrasa lo inevitable. Los equipos antiguos deberán reemplazarse antes o después”, advierten.
Ciberseguridad en riesgo: un problema para pymes y autónomos
Las pequeñas y medianas empresas son las más vulnerables ante esta situación. Muchas no cuentan con los recursos ni la conciencia de seguridad suficientes para renovar su parque informático. Sin embargo, basta un solo equipo obsoleto para que un ciberataque penetre en toda la red corporativa.
Nieva subraya que mantener los sistemas actualizados es crucial:
“Un único ordenador sin soporte puede convertirse en la puerta de entrada a un ataque masivo”.
Ante esta amenaza, compañías de ciberseguridad como Check Point ofrecen soluciones temporales, como parches de seguridad adicionales para mitigar riesgos mientras las empresas migran a sistemas más modernos.
Telefónica y otras tecnológicas ofrecen soluciones de transición
En respuesta a la situación, Telefónica ha puesto en marcha un plan de apoyo a empresas que incluye asesoramiento para la migración a Windows 11, servicios de ciberseguridad adaptados y la posibilidad de adquirir nuevos equipos con financiación flexible.
Su división B2B ha desarrollado un programa que garantiza la continuidad del negocio durante el proceso de actualización y ofrece protecciones temporales contra vulnerabilidades. Como socio estratégico de Microsoft en España, Telefónica también impulsa la adopción de soluciones basadas en inteligencia artificial (IA) integradas en el nuevo sistema operativo.
Windows 10: un sistema operativo histórico que se despide
Windows 10 marcó una década de dominio en el mercado informático, combinando estabilidad, compatibilidad y facilidad de uso. Sin embargo, su fin simboliza el cierre de una era tecnológica. Con la llegada de Windows 11 y la integración del asistente Copilot, Microsoft apuesta por un entorno más conectado, inteligente y centrado en la nube.
Pero la transición no será inmediata. Se estima que casi la mitad de los ordenadores del mundo seguirán utilizando Windows 10 incluso después del fin del soporte, lo que representa un reto de seguridad global y una oportunidad para empresas especializadas en protección digital y modernización tecnológica.
Conclusión: actualizar no es opcional, es una cuestión de seguridad
El fin del soporte de Windows 10 no solo implica la pérdida de actualizaciones, sino un aumento significativo del riesgo de ciberataques. Las organizaciones que no actualicen sus sistemas se exponen a pérdidas de datos, interrupciones operativas y sanciones por incumplimiento de normativas de seguridad.
En este nuevo escenario digital, la actualización a Windows 11 o la